30 de noviembre de 2009
El frío es un precipicio que me lleva hacia él...
Se ha leído casi sin darse cuenta todos los libros que ha visto entre mis manos este año. Todas las páginas entre las que he perdido mis ojos en la sala de espera de su clínica. La semana pasada le compré "La elegancia del erizo" para corresponder a su regalo del manual de acupuntura. Sabía que iba a gustarle, que iba a hacerle reír esa sonrisa con forma y textura de viento en mascarón de proa. Esa que hace que se prenda la mía desde todas las esquinas posibles de mi boca.
No sé porqué lo hace...
Sé que le gusta hablar conmigo. Puede que le intrigue un poco,..aunque no sabría decir exactamente porqué...Una vez me dijo que tenía " los ojos más vivos y tristes que jamás había visto", yo le contesté que eso era un contrasentido, que si acaso le parecerían a él que están vivos, porque una vez, no hace tanto y por culpa de unos besos ya olvidados, no conocían lo que era la tristeza...Después, a partir de aquello, todo fue confeti de colores, el suficiente como para despistar a casi todos y evitar que nadie más,... nunca jamás, pudiera volver a hacerme jirones de dentro para fuera...
Así que el otro día dijo en voz muy alta, que se había leído ya "La elegancia del erizo" y que estaba buscando "Amor en Tiempos de Cólera" y el comic "Mause" de Art Spiegelman que también me había visto beber sentada en esas sillas azules que hay justo antes de entrar a su despacho,...dejándome con su declaración con el alma castañeando los dientes, no sé aún muy bien, si por el hambre o por el frío, pero sin atreverme a mover ni un sólo músculo, para no incomodar, para que no se le acabara nunca esa sonrisa que me estaba dedicando, pero sobre todo...creo que para no volver nunca más a soñar.
¿De que sirven los sueños? Nunca se cumplen. Creo que porque son como eso que dicen de los gatos, si los acaricias demasiado nunca crecen, se vuelven canijos y un día hasta puede que desaparezcan para siempre, haciendo "pluf" como una pompa de jabón de esos botes para hacer pompas de jabón que sólo hacen pompas de jabón la primera vez que soplas y luego ya nunca jamás vuelve a salir nada de la arandelita con que vuele alto y lejos y sea hermoso, transparente y posible y con trocitos de arcoiris dentro...
Volví a la librería y escogí "Cometas en el cielo" para él, devolviendo a Muriel Barbery a la estantería de donde nunca debió salir. Hoy antes de ir a la hora pactada, antes de envolver el nuevo libro´, he abierto la primera
hoja (quien haya leído el libro entenderá lo que viene a continuación :) :
"Como me has fastidiado el regalarte "La elegancia del erizo" porque te lo has leído antes de tiempo, he tenido que cambiar de libro. Pero lo que no pienso cambiar son las palabras que te habría puesto y que creo que dirían algo así: Gracias por haber sido y por ser una camelia en mi vida en muchas más ocasiones de las que has pensado... Un beso"
Luego he salido triste por la puerta. No sé porqué...quizás porque él nunca será más que una camelia...quizás porque sé que yo ya nunca seré una camelia para nadie...quizás porque el tiempo pasa y se va lejos y se lleva lo que fue y lo que ya nunca jamás será nada.
Quizás por ese empeño del invierno en vestirse con esa maldita melancolía de los cojones...
29 de noviembre de 2009
28 de noviembre de 2009
Llevo una semana encontrándome tan mal que tengo los bordes de los dientes desgastados de apretarlos hasta el infinito, antes de ponerme a maldecir en hebreo muy bajito, y así me fuí, como pude, a mi primera clase de anatomía en la escuela de Acupuntura de seis a diez un viernes al mes tocate los "huitos"...porque aunque no sean obligatorias, pues como que mejor saber donde está el cúbito que no saberlo, aunque ayer me dieron ganas de quitarle el acento y encaminarme al frigorífico para ponerme un whisky doble y que me lo explicaran otro día que no estuviera mareada, con ganas de vomitar y acordándome de la madre de todas las tiroides que debe ser la mía al final...porque me encuentro como el culo y el mes que viene "tengo". Sí, he dicho: TENGO, que irme a Marruecos repuesta y como si no me estuvieran pasando por encima 80 camiones al día justo 30 días antes de mi viaje, que de tan esperado, parece ser que se me va a convertir en imposible...
Si lo mejor es no desear las cosas para que te den en la puta jeta, cuando menos te lo esperas....JODER!
Y cuando mi salud de mierda me afecta a mi solita, pues no me importa porque estoy hecha (bueno afectarme lo que es afectarme a mi...y a mi bici que se queda aparcada en la entrada del salón mirándome con cara de metal degollado. Respecto al resto hace mucho que llegué a la conclusión de que o me acostumbraba o me pegaba un tiro y aquí en España no puedes encontrar una 45 nuevecita, así como quien no quiere la cosa. Tengo una pistola de la época de los bolcheviques en casa, pero le faltan piezas y puestos a ir a Rusia a por ellas, como que mejor me llevo la cámara de fotos...) pero cuando afecta a los que me rodean me jode, como pocas cosas me joden ya en la vida, cosa que será digo yo, porque me han jodido ya unas cuantas. Así que después de la clase de ayer, tan sólo pude ir a llevarles los regalos a mi hermana y a mi padre y luego irme a casa, porque no me alcanzaba para más, bueno para eso y para cagarme en todo de paso...
Estaban todos cuando llegué a casa de mis padres, mi hermana y su marido, los dueños de la casa y mi hermano con su siempre hierática mujer (pienso yo que por hacer honor a su nombre que desde que tengo a bien conocerla es Esmeralda. Iba a decir sin Cuasimodo, pero creo que lo único que ésta mujer no tiene son las escrituras de Notredame, pues se casó con mi hermano y aún le aguanta) y su prole, sus dos pollitos de 14 y 17 años que han crecido sin avisos. Desde que pasó lo que os conté, aquella cuasi bronca en donde tanto el padre de la criatura como la criatura de 17 primaveras me colgaron el teléfono, porque llamé la atención de esta última por soltarle "gilipollas" a su padre en mi oreja al otro lado de los cables de Graham Bell, no habíamos vuelto a hablar. Ilusa de mi (lo sé) es que creo que cuando alguien te cuelga un teléfono deber ser la misma persona la que lo descuelgue después en la misma dirección, así que andaba yo esperando (y a paciencia a esperar lo que sea, os juro que no me gana nadie, pues suelo esperarme a mi misma de una u otra forma durante cada uno de mis días. No me extraña pues que haya elegido aliarme últimamente con los chinos...) pues a que sonara algo en mi casa y después se escuchara un "oye que...lo siento" o "eres una idiota" (que por algo se empieza, tampoco hay que ser tiquismiquis en los excesos). En vez de eso me encontré con dos galápagos, padre e hija, que estiraron el cuello a más no poder para darme dos besos onomatopéyicos a mi y al aire que pasaba en ese instante, intentando a la vez no rozarse en exceso con mi piel, dándome así la impresión de que pensaban, que quizás no me había duchado en días. Cosa por cierto incierta (valga el lío) que todos vosotros sabéis que no sólo me ducho a diario, sino que me baño lenta y profusamente todo lo que puedo y más... ("el más que nada" porque tengo un grifo a presión con el que mantengo un romance secreto ya desde hace algunos años, que cumple siempre y sabe estarse calladito como nadie. Dos virtudes sin duda, que deberían dedicarse a cultivar con ahínco todos los hombres y convertirlas así en los dos mayores adalides de su "fuerte" sexo )
Mi madre lo sabía. Pero aún así se comportó de lo más afable con mi hermano. Todos lo hicieron, no por mostrar un talante conciliador, sino por miedo. Y en una de las ocasiones mi hermano me miró esgrimiendo una mirada que rozaba lo triunfal. Pobre idiota el que no sepa, si le están tratando con condescendencia, no por lástima por ser idiota, sino por temor de Principe de Maquiavelo y por creer de manera absoluta que no vas a cambiar, ni entender nada por mucho y muchas veces que te expliquen algo. Yo antes de que alguien me mire y piense "sonríela pues no merece la pena. Nunca cede. Nunca comprende a nadie" prefiero que me tengan lástima...
La ancianidad parece recubrirnos con una patina de beatitud y compasión infranqueable de cara a los ojos de los bien educados por papa y mama, pues a los asnos ni la vejez les conmueve. En el caso de mi padre ese barniz es doblemente merecido y real, ya que a parte de ser una de las mejores personas que he conocido en mi vida, por el mero hecho de haber aguantado a mi madre de esa manera tan estóica y paciente durante tantos años no puedo evitar por la misma razón, cada vez que le miro, escuchar tintinear en su pecho miles de relucientes medallas invisibles a los ojos ajenos prendidas de su pecho de forma desordenada e inapelable... Le regalé pues al único progenitor de mi vida al que estoy agradecida por algo, un libro que me pidió hace tiempo, le deposité un beso en la mejilla, a mi hermana otro beso y otro libro, y sintiéndolo mucho mis hormonas tiroideas maltrechas y yo enfilamos de nuevo hacia la puerta camino hacia mi casa, incluso mucho antes de que empezaran a cenar, porque lo único que me pedía mi cuerpo era tumbarme y dormir o morir...(Aparentemente por ese orden, porque sino no os estaría escribiendo todo esto...). Pensaba horas más tarde ya en el sofá en las acertadas palabras de Lord Henry en "El Retrato de Dorian Gray":
"No puedo por menos de detestar a mis parientes. Supongo que todo proviene del hecho de que ninguno de nosotros podemos soportar a los que tienen las mismas faltas que nosotros..."
Pues eso...
Vaya rollo os he "soltao". Estoy cabreada... pero se me pasará, mientras tanto...voy a hacer de Corte Inglés poniendo hoy mi árbol de navidad particular, mientras veo "¡Qué bello es vivir!" que me han dicho que es una peli de marcianos...
:-P
Feliz finde queridos/queridísimas
26 de noviembre de 2009
Haiku de pueblo
23 de noviembre de 2009
21 de noviembre de 2009
Aviones de papel
Pablo tiene los ojos azules, la sonrisa siempre prendida de la boca y dos añitos. La verdad es que es la alegría de mi vida, para que os voy a mentir. Llegué muy pronto a Madrid, tanto que aún andaban poniendo las calles de esta siempre inmisericorde ciudad grande y gris. Cogí un taxi desde el tren y le dije que volara para poder sacarle de la cuna y abrazarle. Voló tanto y tan rápido que aún dormía cuando abrí la puerta de su cuarto.
Su madre se estaba duchando y por ello fue a mi a quien dedicó su primera sonrisa del jueves y yo pensé que esa curva de sus labios era en realidad un regalo de esos que sirven para comenzar bien cualquier día. Después le dí el biberón a oscuras en la mecedora de la esquina de su habitación llena de azules y blancos, "sus dos colores preferidos" me confesó un día, porque le recordaban a los ojos de Cecilia, una niña francesa que era nueva en la guardería.
A la una le fuí a buscar. Él siempre lleva un cuarderno para la profesora dentro de una pequeña bolsa de papel justo al lado de su merienda donde ella apunta lo que ha hecho en el día y como se ha portado. Rita, que así se llama la maestra había escrito:
" Se lo ha pasado muy bien dando volteretas e imitando a los animales de la selva y ha hecho caca en el orinal"
Pensaréis que estoy tonta o algo, pero cuando vi esto en el cuarderno, pensé que hacía tiempo que no leía algo que hubiera hecho alguien tan bonito, tan limpio, tan diáfano....
Que pena que cambiemos tanto, que pena que para ser felices una sóla mañana entera no nos baste dar volteretas rugiendo o bramando muy alto. Que pena que perdamos con los años la capacidad de ser felices con nada o con todo...
Me dedicó otra sonrisa y yo de vuelta a su casa le conté que estaba muy contenta esta semana, él me preguntó: "¿Por qué estás feliz tia Gema?" y yo le contesté: "pues porque creo que el tio va a ir por fin al médico este jueves que viene y si todo va bien, quizás sólo quizás...pero más quizás que nunca antes en todos estos años, a lo mejor, el año que viene podrás tener un primito postizo. Quien sabe Pablo..."
" Dile al tio que yo quiero tener un primo postizo con el que jugar y ya verás como te hace caso" me contestó sonriendo, porque Pablo responde unas cosas que te dejan pensando todo el día y te hacen quererle más si cabe, porque ya se sabe todas las letras y los números y luego se ríe como si nada y tu le abrazas y te sientes por dentro con ganas, con ilusiones, con aviones de papel en el estómago que no caen, sino que giran y giran y suben cada vez más y más alto...
Existen momentos avión de papel, el preludio de un beso lento y suave, el aire que inhalamos antes de decir "te quiero" a alguien, la piel erizada esperando la caricia, cuando miramos a los ojos de otro y construimos puentes...
Siempre me gustaron los aviones de papel, creo guardan en su adentro ansias de volar durante más tiempo que los de hierro...
Creo que para que lo consigan, tan sólo necesita que alguien...
crea en ellos.
18 de noviembre de 2009
15 de noviembre de 2009
13 de noviembre de 2009
7 de noviembre de 2009
Ese chico tan guapo que sale en el vídeo con la cámara de fotos que yo le aconsejé comprar ;-) es mi amigo del alma, Albert.
Ha vuelto a India por unos meses para trabajar en una Ong. Está viviendo en Bhubaneswar, en Juanga, a 8 horas de tren de Calcuta, la ciudad más cercana. Junto con Marta, la cual es médico, está recorriendo los colegios para explicar a los niños y profesores técnicas de primeros auxilios de vital importancia, ya que allí el acceso a la medicina es limitado y una buena manipulación en los primeros minutos del accidente sea cual sea su índole es a veces la única garantía para conservar la vida.
El otro día Albert le preguntó al médico de uno de los pocos hospitales que existen, mientras le mostraba fotos de Barcelona, de Londres, etc...almacenadas en su cámara, si nunca soñaba con visitar otros países. El doctor le contestó: "Nosotros nunca soñamos" . Para argumentarle después que si él se marchara a viajar por ahí un mes o dos al volver se encontraría que tiene menos cosas de las que posee ahora en el hospital y que por lo tanto en India uno no puede bajar la guardia y relajarse. Todo es trabajar y seguir adelante, sin soñar, ni plantar castillos en el aire. Ni se plantean venir a Europa, salir a conocer mundo o conocer siquiera su propio país a fondo.
Ahí dejo esto, para que reflexionemos todos un poco...
No sé...yo cuando Albert me contó esto el otro día sentí muchas cosas por dentro, pero ante todo fuí consciente una vez más, de la suerte de la que sin saber porqué exactamente me dotó el azar un día al dejarme nacer donde lo hice. Siempre nos quejamos, todos nosotros de un modo u otro pasamos el día pensando en lo que nos falta, en lo que se fue, pero pocas muy pocas veces nos centramos en agradecer todo lo que sin duda existe en nuestra columna del "haber" justo al otro lado de la línea que la separa de la que enumera nuestras cuestionables carencias...
Dicen que uno es de donde se ha sido más feliz. Albert, es de la India y de todos nosotros sus amigos...
Mis países interiores son el corazón de mis amigos; la sonrisa de mi pareja que siempre, aún en los momentos más difíciles me demostró que me quería a pesar de todo; Marruecos; incluso todo lo malo que me ha pasado en estos últimos años y que me ha dejado una salud de mierda, porque gracias a esto último, tuve que aprender a caminar más despacio para no cansarme, pero al hacerlo, y aunque he de reconocer que me costó mucho al principio, pude constantar que empecé a mirar todo de distinta forma, al no poder pasar con prisa al lado de las cosas, de las personas, de los lugares, creo que comencé a ...
ver, por primera vez y esto para mí fue un regalo.
Gracias a conocer a Albert hace dos años, primero por medio de su blog, el cual estuvo escribiendo esos dos años que se tiró viajando por casi toda Asia como mochilero hasta que llegó a Australia donde se instaló casi un año, y después en persona, cuando pasó por Madrid para darme un primer abrazo, yo logré liberarme de muchas cosas, muchos miedos que me atenazaban, de muchos lastres que él conoce bien, y sobre todo fue una persona que me dió fuerzas para continuar de otra manera, para que no me diera miedo viajar a otros países sola y conocer y seguir y seguir...porque como dice él siempre "la vida no es un tour guiado".
Y ¿qué os voy a decir yo de él? pues que me siento muy orgullosa siempre ;-)
Es un ser con luz y una de las pocas cosas buenas que me trajo el año 2007, ya que puedo decir sin ninguna duda que fue el peor año de toda mi vida. Para mi hubo un antes y un después de conocerle, de escucharle en persona y de seguir sus consejos.
Creo que un verdadero viajero es el que se deja el corazón en las gentes y lugares que ha rozado y que cuando regresa y cierra la puerta de su casa descubre que tiene uno totalmente nuevo hecho con los trocitos de los de todas aquellas personas y lugares por los que pasó. Mi amigo es así.
Disfrutad de su película:
2 de noviembre de 2009
"adiós, adiós verano... Vuelve pronto a vernos y escribe cuando llegues ¡chè!..."
y en el jardín la tierra ha decidido comprar sin consultarme una alfombra con hojas de ciruelo que ahora son doradas...
Y a mi siempre...
siempre que llegan los vientos y los fríos
el aire comienza a olerme a aria...
Y hoy suena esto alto muy alto en mi casa...,
y el viento sigue sacudiento los árboles de mi ventana,
pero como qué con más gracia...
mientras Mimí la costurera afirma que se llama Lucía en realidad,
y que le gustan las historias que hablan sobre químeras
y sobre el amor...
Yo no sé coser, pero entiendo tanto a Mimí, cuando me cuenta sus cosas...
Si, me llaman Mimì,
Pero mi nombre es Lucía.
Mi historia
Es breve: Trabajo en tela o en seda
Soy tranquila y alegre
Y me encanta
hacer lirios y rosas.
Me gustan esas cosas
que tienen ese dulce encanto
que hablan de amor, de primavera,
que hablan de sueños y quimeras,
eso que llaman poesía.
Me entiende usted?
Me llaman Mimì
no se porqué.
mi propia comida.
No voy siempre a misa,
pero rezo bastante al Señor.
Vivo sola, solita.
Ahí, en un cuartito blanco;
miro sobre los tejados, y al cielo...
Pero cuando llega el deshielo,
El primer sol es mío;
El primer beso de Abril es mío!
El primer sol es mío!
Germina
En un vaso una rosa,
Hoja a hoja
la espío, es tan dulce
el perfume de una flor...
Pero las flores que hago yo, ay!
Las flores que hago yo, ay!
No tienen olor.
No sabría decirle más sobre mí;
Soy su vecina
Que viene en mal momento
a molestarle.

